martes, 21 de septiembre de 2010




Me dan ganas de estar en la playa, siempre siempre tendida en la playa, mirando el cielo azulito azulito y con el agua a mis pies. Con pestañas mojadas y manos arrugadas. Me dan ganas de correr sin maquillaje y en traje de baño, con los pies arenosos y la espalda de frente al sol quemador. Me dan ganas de armar un viaje a Cuba y poder cantar Habana de pie, sólo quiero naufragar hacia tus costas... Me lleno putamente de ganas de usar faldas de colores y sandalias bajitas para caminar por el malecón con ambiente eterno de fiesta, con el corazón entre el tango, el son y el mambo... con la frente amplia y sin marañas; con los pulmones y el alma llenos del perfume de la Habana... Habana porque tu perfume tan extraño me apasiona. Que oigo maracas y trompetas dulcecitas en la cabeza y que ya casi me rezuman de la piel y me retumban en las caderas...entre el tango, el son y el mambo tu carruaje de delirios me enamora. Y entonces me lleno de nostalgia por épocas que no he vivido, cosa conocida para mi esa de añorar los tiempos por venir, los tiempos que ansío. Eso me pasa también cuando escucho Sin poderte hablar de Willie Colón, canción que me entume la respiración y me invade la memoria con imágenes bonitas de casas coloniales de allá de otro tiempo. Puros primorcitos.


.... y yo sin poderte hablar...entre el tango, el son y el mambo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuanta gente no siente esto "...Y entonces me lleno de nostalgia por épocas que no he vivido" no sos la única la verdad.

yo tambien paso por ese mismo tipo de cosas pero no las cuento, creo que el blog es parte de decantar esas ideas y las emociones porque si se quedan dentro, estallas.

Anónimo dijo...

escribes muy bien, me encantó el blog.

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

"Ando ganas de encontrarte..." diría Ciro.

=)

...le gusta cantar cada canción que escucha, le encanta comer y no entiende cómo hay personas que sólo lo hacen por que es una necesidad vital; ama la noche y el aire frío que se mete por la ventana en la madrugada, adora moverse con el ritmo de la música, comer hielo en las fiestas y hablar con todo el mundo; siente cierta satisfacción cuando con sus acciones desconcierta a las personas, le enciende el alma activarle “el opinadero” a la gente. Cuando llega por primera vez a un lugar examina hasta el más mínimo detalle para no olvidarlo...